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El paso de los "Jubiles" por Torredonjimeno
Luis Miguel Sánchez Tostado

En un interesantísimo trabajo de investigación, premiado con el Premio "Rafael Ortega Sagrista" del Ayuntamiento de Jaén, y publicado con el título "La Guerra no acabó en el 39. Lucha guerrillera y resistencia republicana en la provincia de Jaén (1.939-1.952)" (2.001, Ayto. de Jaén), se describen unos hechos acaecidos en nuestra ciudad, que han estado ocultos durante mucho tiempo, y que conmocionaron a los tosirianos de entonces y que aún hoy perduran en la memoria colectiva. Con el permiso del autor trascribimos un fragmento de su obra recomendando a los lectores la lectura de la totalidad de la investigación.
El extraordinario trabajo de Francisco Moreno Gómez, "Córdoba en la posguerra", lúcido por su abrumador contenido y su meticulosa exposición, dejó perfectamente documentadas las acciones de la guerrilla de los "Jubiles". De él hemos tomado algunos datos que trataremos de ampliar en la medida de lo posible si bien nos limitaremos al periodo en que este grupo se estableció en la provincia jiennense.
A partir de 1.942 empezó a tenerse noticia de la presencia en la provincia de este guerrilla dirigida por los hermanos Francisco, Juan y Sebastián Rodríguez Muñoz, más conocidos por los "Jubiles", conocidos anarquistas naturales de Bujalance (Córdoba) que se encontraban en rebeldía desde 1.939. En 1.942 optaron por internarse en tierras jiennenses huyendo de la persecución a la que fueron sometidos todos los huidos cordobeses tras los sangrientos encuentros de ese año. A finales de dicho año decidieron montar su base de operaciones en el cortijo "La Fresnadilla" (Marmolejo).
Formaban parte de la partida: Tomás Martínez Luque ("Martínez"), Antonio Castilla Ramírez ("Bigotín"), Manuel Jiménez Fernández ("Gato"), Antonio Benzala Soriano ("Aviador"), Miguel Morales Cueto ("Payaso"), Juan Castro ("Boy"), Francisco Jiménez Pozo ("Churro"), Mateo Alcalá Cabanillas ("Béjar"), Manuel Alcalá Cabanillas ("Béjar"). Todos ellos naturales de la provincia de Córdoba.
El grupo de los "Jubiles" se movió a partir de aquel año entre los límites de Jaén y Córdoba frecuentando una zona formada por el polígono irregular que forman los municipios de Arjonilla, Higuera de Arjona, Fuerte del Rey, Torredelcampo, Martos, Torredonjimeno, Villardompardo, Escañuela, Arjona, Marmolejo y Bailén.

José Calabrús de la Fuente, juez municipal de Torredonjimeno
El 7 de mayo de 1.942 varios de sus miembros se presentaron en el cortijo "El Fraile" de Torredonjimeno asesinando a su propietario D. José Calabrús de la Fuente en presencia de su familia. Parece ser que pretendían su secuestro pero, ante el intento del propietario de tomar su escopeta, fue muerto en el acto por un disparo a bocajarro. Este crimen encolerizó a las autoridades toxirianas por tratarse de un hacendado propietario y conocido derechista. Como no se dio con sus autores , las autoridades militares, seguramente presionadas por los círculos conservadores, organizaron un acto de ejemplaridad en el pueblo tratando de ofrecer una lección pública a los izquierdistas locales.
Por aquel entonces existía un empleado municipal de rentas llamado Manuel Molina Blanca ("Manquillo"), quién según los testimonios recogidos, se dedicaba clandestinamente al estraperlo. Para ello contaba con la ayuda de algunos familiares de tendencia izquierdista los cuales, en su mísera situación económica, se ofrecieron a participar en el negocio como única forma de obtener algunos ingresos. Se dice que el "Manquillo" realizaba sus operaciones de venta ilegal por las noches y acto seguido comunicaba al grupo la ruta de la carga que era interceptada y sustraída al comprador bajo intimidación. En el mes de julio de ese año (1.942) fueron detenidos catorce vecinos acusados de robos y estraperlo, entre ellos figuraba el "Manquillo" que fue acusado de tomar parte en el transporte de 500 kg. de harina procedente de un robo cometido por su primo Pedro Rico Blanca en el molino "Harinero" (Jamilena). Pero Manuel el "Manquillo", puso en marcha sus contactos y se valió de los informes favorables de la Falange, en cuya organización militaba, y del alcalde del pueblo, siendo excarcelado a los pocos días.
La Falange de Torredonjimeno envió al Juez Militar, Teniente D. Jesús Cortés Cortés, amplios informes de conceptuación política, todos ellos negativos, de cada uno de los procesados, excepto de Manuel Molina Blanca del cual decía:
"[...] A la Liberación prestó buenos servicios a esta delegación. Se caracterizó por los datos concretos que proporcionaba sobre destacados marxistas de esta población. A pesar de tener una familia que no tiene una actuación digna, siempre ha procurado apartarse de éstos [...] por todas estar circunstancias esta delegación lo tiene considerado como afecto al Nuevo Estado."
El alcalde, por su parte, informó sobre él:
"Durante el Movimiento se vio obligado a inscribirse en el PSOE, tras la Liberación de esta ciudad, prestó valiosos servicios de información caracterizándose sus informes por su veracidad. Tanto el Ayuntamiento como la Falange han encontrado siempre en él un auxiliar eficiente y entusiasta. Aunque pertenece a una familia inmoral e izquierdista, ha conseguido en cambio gozar del aprecio de las autoridades por su intachable conducta político-social. Es considerado como afecto incondicional al Régimen."
De esta forma, el cabecilla del grupo, cuya trayectoria puede deducirse de los informes referidos, se salvó de la prisión y de la muerte. En cambio los familiares que fueron acusados con él, tuvieron un trágico final.
El 28 de octubre, en una sorprendente decisión, el Juez Militar ordenó que seis de los catorce detenidos de Torredonjimeno fueran conducidos desde la prisión provincial hasta la plaza de dicho municipio donde fueron fusilados en un acto público esperpéntico, tras el cual se obligó a circular ante los cadáveres a todos los izquierdistas del pueblo. El escarmiento estaba asegurado. Era la escenificación del terror para la enmienda pública.
Los ejecutados fueron: Pedro Rico Blanca ("Cardoso"), 32 años; Pedro Jaén Arquillos ("Corrector"), 38 años; Manuel Lozano Martos ("Chivones"), 30 años; Juan José Gómez Hornos ("Follero"), 32 años; Juan Pérez Aguilera, 28 años; y Francisco Cañada de la Cruz, 22 años.

Francisco Rodríguez Muñoz, "Jubiles", jefe de la guerrilla anarquista
La pretensión de organizar un acto de represalia ejemplarizante tras el asesinato de D. José Calabrús lo prueba el hecho de ser conducido a su pueblo natal para ser ejecutados, algo verdaderamente inusual para los recluidos en la prisión provincial, pues los condenados a pena de muerte, independientemente del municipio de su naturaleza, fueron ejecutados en el cementerio de San Eufrasio de la capital. A ello hay que sumar la ausencia del requisito legal preceptivo de confirmación o conmutación por el Jefe del Estado para que la ejecución de la sentencia a la última pena pueda llevarse a efecto. Cabe suponer que en este caso, la celeridad en la formación del piquete de ejecución trató de garantizar su eliminación física antes de una posible conmutación de pena por la inferior en grado (30 años), tal y como se venía haciendo para pequeños delitos de estraperlo y robo.
A los pocos meses, en mayo del año siguiente, la Guardia Civil detuvo en Encinas Reales (Córdoba) a Francisco Milla Santiago ("Simón"), cuñado de los Jubiles, quién confesó su participación, junto con Manuel Jiménez Jurado, en la muerte de D. José Calabrús dando toda clase de detalles sobre el suceso. Conducido a la prisión provincial de Jaén, fue ejecutado el 9 de agosto de 1.944. Pero, desgraciadamente para los estraperlistas de Torredonjimeno, el conocimiento de los verdaderos autores del crimen llegó demasiado tarde.